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Ser mejor equivale a haber cambiado muchas veces. -Neil Gaiman

22 mar. 2013

El diablo ilustrado

El.diablo.ilustrado

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LITERATURA

Cito, parafraseo, concuerdo y discrepo desde mi experiencia existencial; juego entre letras para encontrarme y encontrarte. Sólo vale este punto de convergencia –esta esquina donde coinciden las calles de nuestras inquietudes- si tras él, por el sendero de la meditación, arribas al puerto que te lance a una hermosa aventura espiritual... Desata los cabos de la mente y sumérgete en este buscador de textos al que puedes llamar simplemente... El diablo ilustrado.
(pág. 35)

“El diablo ilustrado” es el nombre del libro y es también el nombre de su autor, bueno, no precisamente, en realidad es su seudónimo, no se sabe todavía el nombre real de este misterioso colaborador de la revista cubana Somos Jóvenes.


Los temas o artículos que componen el libro, están escritos a partir de reflexiones propias del autor enlazados con abundantes refranes, citas de poemas y otros textos literarios, así como de letras de canciones, la mayoría de ellos muy conocidos. El mismo autor dice: “...soy hijo que filtra y asimila pensamientos de incontables seres que han dejado alguna idea como huella de su existencia”. Eso es lo que lo hace especial y muy interesante.

El diablo ilustrado tiene seguidores, y también sus detractores (ver los comentarios). Para gustos los colores, cómo diría él mismo. A mí me gustó leerlo. Para disfrutarlo hay que leerlo con mente abierta. Y cómo volvería a decir él mismo (ya me contagió): con la mente abierta, sin olvidar que no es lo mismo tener la mente abierta que un agujero en la cabeza.

Para muestra, los siguientes fragmentos, tal vez se animan a leer el libro completo:

“En cualquier época han existido quienes buscan la felicidad en su crecimiento espiritual y quienes la buscan en la acumulación de objetos, desconociendo, estos últimos, que el primero de los bienes, después de la salud, es la paz interior, como dejó escrito La Rochefoucauld”.

“Un breve cuento del poeta libanés Khalil Gibrán Jalil, quien vivió entre los años 1889 y 1931, pone en juego estos valores:

Una vez un hombre desenterró en su camino una estatua de mármol de gran belleza, y se la llevó un coleccionista que amaba todas las cosas bellas, y el coleccionista la compró por un alto precio. Y se separaron. Y mientras el hombre volvía a su casa con su dinero, pensó y se dijo a sí mismo: ¡Cuánta vida este dinero representa! ¿Cómo puede alguien darlo por una simple piedra esculpida, muerta e ignorada en el seno de la tierra por un millar de años?

Mientras tanto, el coleccionista que estaba mirando su estatua y pensando, se dijo a sí mismo: ¡Qué belleza! ¡Qué vida! ¡Qué sueño de alma grande! y tan fresca como el sueva dormir de un millar de años. ¿Cómo puede alguien dar todo eso por dinero, muerto y sin sueños?

Sé que las carencias engendran miserias humanas, pero no porque la gente de bien pierda valores sino porque en los momentos duros se caen los antifaces y el verdadero rostro de cada cual queda al desnudo: en tiempos de bonanza cualquiera parece un caballero o venerada doncella.

Cuando quieras sopesar a un ser humano, no hay nada mejor para colocar en la balanza que su concepto de triunfo en la vida. Sólo estarás ante dos tipos de especie: los que la vía más fácil y rápida –no importa cuán turbia- para TENER y los que se trazan un largo sendero –no importa cuán empedrado- para llegar a SER. Valen, al final, los que se imponen retos a sí mismos porque saben que lo que hagas sin esfuerzo y con presteza, durar no puede ni tener belleza, al decir de Plutarco.”

Algunos de los artículos que componen el libro pueden leerse siguiendo el enlace abajo recomendado.


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